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(En defensa de la Casa de la Poesía)
Señor Vicente Aleixandre
Estimado Maestro Eterno de la poesía
La casa de Velintonia 3, Madrid, la Casa del Poeta Vicente Aleixandre.
Le deseo dicha y felicidad en el Monte del Parnaso. Le escribe un discípulo suyo, aprendiz de la poesía. Inspirado por la fuerza de los versos y el testimonio de su palabra.
Aprendí de usted que la poesía es comunicación. Recuerdo su discurso al recibir el Premio Nobel de Literatura: “…El poeta que yo soy tiene, como digo vocación comunicativa. Quisiera hacerse oír desde cada pecho humano, puesto que, de alguna manera, su voz es la voz de la colectividad, a la que el poeta presta, por un instante, su boca arrebatada”
La solidaridad es el abrazo de la poesía a la humanidad: “Nuestro ser solo alcanza, su verdadera individualidad junto a los demás, frente al prójimo. Cuanta mayor calidad tenga ese contorno humano en el que nuestra personalidad se hace, tanto mejor para nosotros”
Uno de sus poemas que ha sido núcleo inspirador para nosotros, en la defensa de la paz, la justicia y los derechos humanos es:
ODA A LOS NIÑOS DE MADRID MUERTOS POR LA METRALLA.
(fragmento)
“Se ven pobres mujeres que corren en las calles
como bultos o espanto entre la niebla.
Las casas contraídas,
las casas rotas, salpicadas de sangre:
las habitaciones donde un grito quedó temblando,
donde la nada estalló de repente,
polvo lívido de paredes flotantes,
asoman su fantasma pasado por la muerte.
Son las oscuras casas donde murieron niños.”
Espero, visitar en Madrid: La casa de los poetas de la humanidad.
Desde el pequeño corazón del Mundo Honduras y Centro América, le expresamos nuestra solidaridad para que la “Casa de la Poesía” sea protegida y defendida por todos los poetas del mundo.
Sus versos, amor y solidaridad, son testimonios eternos del compromiso de la poesía
con el sentido humano, digno y planetario de la vida
Juan Almendares
Tegucigalpa, Honduras 5 de febrero 2009
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